miércoles 21 de septiembre de 2011

lunes 9 de mayo de 2011

Cautiverio Será



(premezcla o final)

Renato Órdenes abraza, toca, aprieta. A la manera del ciego, como el ciego que ve a partir de sus manos, se va haciendo camino a través de la materia. Hace poco alguien me hablaba acerca de la honestidad dentro de las artes visuales. La honestidad del hipotético ciego de estas líneas, entra en acción y en forma de respuesta ante la inquietud.

Renato Órdenes abraza, aprieta, hunde, intenta sacar el corazón de algo. Para eso mete el dedo, lo saca, se arrepiente, va. Deja una huella en la materia, un deja vú constante. Con la huella cambia la materia, en este caso, lomo, cogote, extremidades, pero así también cambia Órdenes. Es un hombre que ha dejado huella, es otro. Órdenes va por la calle, se encuentra con un amigo, lo abraza, calca un omóplato en su mano. Su cuerpo, sus brazos y dedos largos y flacos confabulan. Es inevitable, casi al modo del animal, la conjunción de cerebro, brazos, dedos que se hunden, uñas que van, plasticina que cambia, retrocede, avanza.

Se trata básicamente del impulso, la conexión fisiológica entre cerebro y mano. En ese nivel. Cuando estamos frente al huemul vemos la mano que modela. Lo contemporáneo, a veces, olvida el carácter espontáneo de todo comienzo. No porque estemos un año jugando a viajar por distintos lugares vamos a convertirnos en nómades. El nómade verdadero, el de la tribu, tiene en sus genes y en su construcción mental al nomadismo como principio y fin de la vida y le es inseparable. El acto de Órdenes, entonces, no remite tan sólo a un esfuerzo más o menos consciente de construcción, sino a una experiencia compulsiva dirigida a tocar e ir más allá, a modelar ALGO con las manos.


Antonio Duarte

2011








Casi en el centro de la galería un recorte: un espacio de otro lugar, una posible humedad sureña, y un presumible estado natural de las cosas.

Una especie que no veremos, porque no sabemos donde buscar aquello que se extingue.

Un huemul, el ciervo autóctono de este lado del mundo, símbolo patrio tantas veces trocado en caballo por falta de referentes.

Se extingue, desde 1976 que oficialmente se extingue: Órdenes – San Martín, lo instala en el centro de la galería, está encandilado, inmóvil, estresado: sí, el huemul se estresa y lo manifiesta en contradicción: moviéndose erráticamente o en la quietud máxima, en ambos casos puede infartarse y morir. Perdón, seguir muriendo.

Lo protegemos, lo instalamos en una reserva y le procuramos unas pocas hectáreas para que no se extinga.

Lo trasladamos a la galería y lo transformamos en discurso contemporáneo, no ya en el más políticamente evidente como símbolo patrio: mientras le dure la fuerza, o la razón, si la tiene. No, para él, cautiverio.

Atrapado en el circuito del arte contemporáneo, el que nombra y especula.

Aquí se modela discurso en la inocencia de la plasticina, o con plasticina se modela el discurso no inocente del arte contemporáneo, honestidad de la forma

presentada la del huemul y su recorte, o invitación a hundir los dedos y destruir. Finalmente.

¿Es el ciervo quien está encandilado? ¿Será el discurso?


Isabel Ibañez

2011




lunes 21 de febrero de 2011

(2010 - 2011) la memoria sensible





¿Que es un ser vivo? /Concurso nacional de Arte joven Valparaíso/2010/plasticina

Trabajos Manuales – La memoria sensible

Si hablo sobre mis trabajos, me gustaría decir que estos nacen de la espontaneidad de la mano. De esa conexión sensible entre la imaginación y su escritura en las formas. Todo esto pasa por sentir que las cosas cambian su forma y se construyen en su presente. Trabajos Manuales es el nombre que engloba toda la propuesta plástica. En este mundo conviven toda variedad de acciones, obras y materiales, que expresan la necesidad del hacer. La propia necesidad de hacer, como la propia necesidad de jugar sin la mediación de sus consecuencias y en libertad de todas sus partes, aceptando que lo que viene a la forma no solo es la estabilización de la materia sino también el ánimo didáctico y del verdadero gusto del hacer, en un acto de aceptación del material y su contenido. Las imágenes que de aquí aparecen parten de la libertad de pensar el mundo propio, de la propia experiencia y del sentir, de la libertad de ver y mostrar sin apelaciones excesivas a discursos teóricos ni conceptuales, por complejas que sean las ideas que en la materialidad se expresan. Si han de expresar más de lo que ahí se muestra es por la capacidad de aceptación en el otro lo que ahí está presente.

Renato Ordenes San Martín - Viña del mar – Septiembre 2010

(texto publicado en el diario el ciudadano n° 89, octubre 2010)








El crimen de Marcel, ciervo gamo (2011)
Hotel Sheraton Miramar, Viña del Mar.


LA FAUNA EN CAUTIVERIO
Daniela Parra


Un venado se expone en un hotel. Un venado
suturado por la mitad se expone en un hotel 5
estrellas. Una masa de plasticina permanece en
un cubículo, el cubículo recubre la mortalidad
del venado hecho en plasticina. Sin embargo, el
cubículo sólo es un ente formal de la exposición
protocolar. La obra ha designado su valor por sí
misma.
El material otorga las posibilidades al espectador.
O de permanencia, en base al carácter único de
la obra, o el de destrucción a partir del tacto. El
espectador podría destruir la obra en plasticina
de quererlo así, más la particularidad de ésta,
generará la distancia y el límite entre tacto y
mirada. La obra logrará o no el impacto de que
las cosas no siempre pueden ser tocadas por
el hombre. En este único sentido la plasticina
deja de ser plasticina. Adquiere un carácter de
invulnerabilidad implícita, al convertirse en obra.
El espectador podrá modificar la plasticina, más
no una obra.
A pesar de ser éste, figurativamente un venado,
el espectador no se atreverá a acariciarlo.
Por lo demás, la criatura ya no nos parece tan
familiar, o por lo menos ha pasado el límite de lo
naturalmente vivo, para pasar a ser un objeto.
Este es el paso coherente en la obra de Renato
Ordenes.
Convengamos que Renato Ordenes es un
escultor chileno, la narración de su incipiente
carrera nos lleva a distintas morfologías, la
mayoría de ellas relacionadas al mundo animal.
En 1988 Ordenes conocía la plasticina, como
cualquier otro niño, se dedicó a indagar en el
fascinante hecho de la representación. Esta fue
la escuela de Renato, a la que se ciñó de manera
inconsciente en sus primeros años.

Se dedicó a experimentar el modelado y las
técnicas que ofrecía el material. Afirma que
le interesó el carácter de impresión que éste
le otorgaba, el dejar un dibujo plasmado en
la plasticina aludía a moldear una imagen por
contacto en un material que nada tenía que ver
con aquella imagen. Esta, habría sido la primera
obra de Renato Ordenes.
El recurrente gesto de moldear animales en
materiales y formas que evidencian un total
escape de lo real, es sin duda, la base de su obra.
Es posible dar cuenta de ello, en sus trabajos
anteriores, cuando no era un ciervo, sino un
perro Dachshund el que nos presentaba el
mismo problema.
Milton fue en realidad la mascota del
artista, y la representación de éste surgió de la
cercanía y luego lejanía que tuvo con el animal.
Las cabezas de Milton fueron hechas una vez
que el perro ya no estaba con él, ya sólo retenía
la forma del animal en sus manos. Esto nos
lleva a un medio de construcción que el artista
vendrá a desarrollar en la mayoría de su obra,
la memoria motriz. Este es el comienzo del
oficio de Ordenes, a la hora de elaborar una
obra conjuga la memoria motriz con la anterior
investigación de su modelo a representar. Esta
conjugación nos lleva a la identidad de su obra,
su propia noción del ser vivo.
Renato Órdenes es Licenciado en Arte de la
Pontificia Universidad Católica de Valparaíso,
con 26 años, ha sido parte de por lo menos
seis exposiciones importantes . Tres de su serie
Milton, que consta de distintas representaciones
del animal y con la utilización de variados
materiales, ya sea cera, bronce, aluminio y
resina. Milton ha sido plasmado en distintas
posiciones y diferentes detalles de su cuerpo.
Obra que también expuso el 2008 en
El consejo Nacional de la Cultura, en Valparaíso,
Chile.
Hoy se encuentra exponiendo parte de su última
obra El crimen de Marcel, en el Hotel Sheraton
Miramar de Valparaíso, Chile. Este consta de un
ciervo a escala real que simula estar cercenado
por la mitad, dejando ver parte de lo que sería
formalmente su natural interior. Previo a la
incursión en la escultura a gran escala, desarrolló
una cabeza de venado que vendría
siendo una primera fase de El Crimen de Marcel.
Para ello, el artista se dedicó a investigar de lleno
en el material, logrando incluso, la producción
propia de la pasticina.
También ha expuesto en la prestigiosa galería de
arte en Chile, ANIMAL.
Todos sus trabajos han recibido una serie de
positivas críticas, aludiendo a la originalidad de
su forma y su impecable capacidad motriz.
Pareciera que la actualidad está poniéndonos
en frente, un artista que pese a su corta y no tan
publicitada carrera, conjuga un extraordinario
ritmo entre oficio y forma.

martes 28 de abril de 2009

Cultivo / Galería Animal (14 de abril all 9 de mayo, 2009)




El mundo es un arroz que se pudre. El tiempo es un arroz que se pudre. La enseñanza es un amor que se pudre. El amor es un arroz que se pudre. Una cama vacía es un arroz que se pudre. Una cama llena es un arroz que pronto se pudrirá. Una obra es un arroz que se pudre. Una obra que vemos es un arroz que se pudre más rápidamente. La rapidez es la manera en que se pudre un arroz. El discurso es un arroz que se pudre. Estamos condenados a pudrirnos, bajo el aspecto furioso del aire. Salimos a la calle, cruzamos un par de palabras con un desconocido: entramos en el estado de la pudrición. --------------------------------------
Claves de la pudrición: a) el carácter gastado de nuestros cerebros
b) elucubraciones de ida y vuelta c) el carácter gastado de nuestras elucubraciones. Y así y todo, con nuestras metáforas de pacotilla a cuestas, salimos a caminar por el planeta----( La atmósfera, capa invisible pero capa al fin. )----Nos vamos cubriendo de espuma, como el arroz se cubre de espuma, como las camas y las galerías y las facultades se cubren de espuma. Es un camino trazado por años y años de encontrarnos frente a: -( )- /como sea los niños buscan dibujos en sus platos de comida y la vienesa es una larga boca tiesa y el puré es un peinado amarillo que se alarga y se encoge.
------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Al revés, al derecho y viceversa. Mientras el arroz se pudre en las cajas nosotros, los ingenuos, intentamos explicarnos esta pudrición mediante la escritura. ¿Es el estado del arte en Chile?, nos preguntamos. O ¿Es el estado de una obra cuando se enfrenta al espacio de la exposición, al encuentro con el crítico, con el historiador, con el sujeto común? Y así. Estamos entrando en el juego nunca claro de las interpretaciones. Estamos intentando convencernos a nosotros mismos de variadas lecturas subyacentes. Entonces vamos y nos enfrentamos al color de nuestra bandera, pero el color sigue siendo eso: color. El blanco, azul y rojo entra en primera instancia por la vista. Si nos regimos a las primeras instancias, al génesis, es decir al espacio unipersonal del artista, esas cuatro pequeñas paredes escindidas del medio artístico, en este caso el chilensis, entonces tendríamos que hablar de manos que tocan y de ojos que ven. Las manos y los ojos de Órdenes han entrado en acción, mientras hablamos de ese primer momento personal. Como se ve, ya tenemos una nueva excusa, una nueva lectura subyacente. Raro y contradictorio nos resulta entregar esta lectura en desmedro de otras, pero somos hipócritas en el más gracioso sentido de la palabra.




Antonio Duarte

Cultivo / Galería Animal (14 de abril a 9 de mayo 2009)











Desde el martes 14 de abril hasta el 9 de mayo / 2009





"En 1951, Antonio Romera deliraba con las similitudes entre la obra de ciertos pintores chilenos y europeos. Cada vez que miraba una marina de Charles Wood veía a Turner o a Monet. Valenzuela Llanos traía los aires de París a los paisajes de Lo Contador. Juan Francisco González pintaba cuadros impresionistas en Melipilla."
"Una cantidad importante de críticos sigue buscando en el arte chileno los ecos de Turner y Monet. Otros hacen de las obras estampas ilustrativas para el discurso político. Otros juegan a insertarlas en complicados diagramas de sentido, altamente retóricos (e innecesariamente complejos)."
"El artista quiere que el crítico arregle un discurso para su obra. El espectador cree en el discurso del crítico. La obra dice lo que el crítico quiere que diga. El sistema del arte -no es otra cosa lo que está en juego- funciona como reloj."
"En la boca del crítico aparece el sentido como por arte de magia."
“Y el crítico cree denunciar lo que la obra apenas alcanza a enunciar.”
“Toda estrategia de visibilización teje su propio velo y en la evidencia de la representación algo queda oculto. Terminamos una y otra vez jugando a las escondidas. Pero ¿quién es el que cuenta hasta diez?”
“Los agentes externos vuelven productiva a la materia; también pueden corromperla. (¿Echando a perder, se aprende?)”


Cecilia Bettoni

sábado 25 de abril de 2009

Milton (esculturas + dibujo)







Exposición 4 /escuela - Milton (esculturas + dibujo) septiembre 2008 / Consejo Nacional de la Cultura y las Artes / Valparaíso

La espontaneidad de la mano

"Salir a recorger cartones un domingo no te convierte en cartonero. Te convierte en un turista. Lo que vemos en estos perros de cera es la prolongación de una infancia, la prolongación de unas manos. Las manos del niño Órdenes serán las manos del Órdenes veinteañero. "

En el caso de Órdenes y su Estudio se trata básicamente del impulso, la conexión fisiológica entre cerebro y mano. En ese nivel. Cuando estamos frente a los perros de cera vemos la mano que modela y es en esta visión inmediata que el discurso mal entendido de las escuelas de arte contemporáneo, así en cursivas, queda parcialmente suprimido. Suele suceder que, con toda la información que posee un estudiante de arte con aspiraciones de artista, a la hora de llevar a cabo su trabajo se cuestione el acto de pintar o el acto de esculpir como estados de producción en camino a la obsolescencia o ya obsoletos hace tiempo. Olvida por entonces el carácter espontáneo de todo comienzo. No porque estemos un año jugando a viajar por distintos lugares vamos a convertirnos en nómades. El nómade verdadero, el de la tribu, tiene en sus genes y en su construcción mental al nomadismo como principio y fin de la vida y le es inseparable. El acto de Órdenes, entonces, no remite tan sólo a un esfuerzo más o menos conciente de construcción, sino a una experiencia compulsiva dirigida a modelar ALGO con las manos. Es en cierto modo la prolongación de la infancia en la adultez: la plasticina, la greda, el aluminio, en el Órdenes, egresado de Licenciatura en Arte, son los mismos que en el Órdenes niño, 15 años atrás.

Antonio Duarte - 2008